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La Piscina Vacía (parte 1)

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Por: Francisco Matos Mancebo

Tirarse de cabeza a una piscina vacía, …. Sabes bien que te vas a partir la cabeza si no tiene agua la alberca. Y, ¿si es congelada?

Cualquier persona que se lance a una piscina ya sea vacía o con el agua congelada, seguro que se va a partir la cabeza o al menos se partirá la cara. Pero, habría que estudiar las circunstancias en las que una persona se lance a una piscina sin agua a menos que, se confunda con el azul del fondo de la piscina y crea que es agua, o que ignore que no hay agua en la piscina, o que sea un suicida y en última instancia, que el agua esté congelada y la persona no lo sepa y se lance de cabeza. Solo la sorpresa de que el agua esté congelada hace que los resultados sean inciertos para quien se lance a ella.

Pues, en los siguientes párrafos traeremos a colación la actitud de las sociedades del mundo que, sabiendo que la piscina “casi no tiene agua”, igual se lanzan de cabeza a ella, en una aventura que ya todos sabemos de ante mano, que se va a partir la cabeza o la cara, pero, igual lo hacen.

Centenares de años, siglos enteros tiene el mundo en su carrera anti planeta, anti equilibrio ecológico, con el cliché de cuidar y usar sosteniblemente los recursos naturales, pero, que no pasa de ser un cliché, ya que, el llamado estilo de vida a consecuencia del “desarrollo” en el que nos hemos envuelto la mayoría de ciudadanos del mundo, está rodeado de acciones antropogénicas y uso de artículos, productos, y equipos que son inversamente proporcionales a la necesidad de reequilibrio ecológico del planeta hoy en día, en cuanto a los recursos naturales, su sostenibilidad y la llamada buena vida de ciertas clases sociales de todo el mundo.

Si hacemos cálculo sobre la fortuna que se han gastado algunos países, unos más que otros, en sus desenfrenadas carreras armamentistas, disque para defenderse del “enemigo”, nos daremos cuenta de inmediato que, los seres humanos no solo nos lanzamos a una piscina sin agua, seguros de que nos partiremos la cabeza o la cara. Pues, está claro que no hemos estado priorizando lo que debiéramos priorizar porque de ser así, frenáramos la carrera armamentista ya; y, en vez de gastar esa fortuna que en armas ha gastado el mundo en los últimos cien años, con esos recursos económicos le pusiéramos frente a la mayor y real amenaza que ha vivido la humanidad y que hace incierta la existencia misma del planeta: la crisis climática.

Si de verdad en los principales países del mundo hubiera una decisión de defendernos de un verdadero enemigo común, la actitud no fuera comprar armas para defendernos del vecino, sino, invertir esos recursos en revertir el cambio climático. Ese es un enemigo común cuyos estragos provocados en nuestros países pudiera tener un remedio colectivo, no individual: Concentraciones de lluvias en cantidad y tiempo record que provocan fuertes inundaciones, sequias extremas, incendios, huracanes, tormentas eléctricas, tornados, movimientos telúricos, extremas temperaturas fría y caliente, etc., o sea, un clima incierto, desequilibrado, agresivo para todo ser vivo del planeta tierra.

Todo lo antes dicho, es fruto del cerebro humano, como consecuencia de sus acciones e influencia sobre el planeta tierra.

Las catástrofes climáticas se han multiplicado exponencialmente en los últimos 50 años y se proyecta que, en los próximos 50 años, más de mil trecientos millones (1,300 MM) de personas se verán obligadas a abandonar sus países por convertirse en inhabitables, de no frenar a tiempo el inminente calentamiento global que ha venido provocando estos cambios climáticos en el planeta.

El mundo es más caótico cada vez, es un constante sufrimiento y las pandemias que son fruto del desequilibrio ambiental, provocado por el descuido del hombre respecto al uso indiscriminado y el total descuido de los recursos naturales, los cuales solo extraen sin reparar ni observar la sostenibilidad de los mismos a “futuro”, para futuras generaciones, azotan sin compasión a la totalidad de seres humanos del planeta.

La vida del Homo sapiens en el planeta depende de que el mundo haga un alto en su individualismo y decida hacer frente al enemigo común real, las catástrofes naturales que cada vez serán peores fruto del desequilibrio ecológico que producen más destrucciones cada día, pero que, para esto es necesario una real voluntad de cambiar nuestro estilo de vida en todo el planeta, lo cual suena utópico, aunque verdaderamente necesario.

La lucha esencial del mundo debe ser contra el cambio climático, pero, esto demanda un cambio radical de paradigma para enfocarnos e ir en contra del desequilibrio ecológico.

Si comparamos el costo global de la violencia expresada en las luchas entre las potencias del mundo, así como, los radicales grupos religiosos de medio oriente que supuso el 10% del PIB en los últimos 50 años (una auténtica fortuna gastada en “defendernos”), con las acciones que deberemos emprender en aras de lograr frenar lo más rápido posible el desequilibrio ecológico del planeta y a la restauración de ecosistemas contenida en el acuerdo de Paris, bastaría emplear el 1% del PIB global para lograr contener el calentamiento promedio del planeta de modo que no sobrepase de 1.5°C por los próximos 50 años.

Si no nos enfocamos en lo que en verdad significa una amenaza para la humanidad (el Cambio Climático), seguirá siendo una utopía enfrentarnos a la triste realidad de no poder garantizar la alimentación de los seres vivos del planeta y mucho mas utópico, a la erradicación del hambre en el mundo, el trabajo infantil, disminución la desigualdad, generación de millones de empleos verdes, etc.

Ojalá y los ciudadanos del mundo, nuestros Gobiernos, nuestros Estados priorizaran lo que verdaderamente es una amenaza para el planeta y la vida sobre él: el Cambio climático; cuyas consecuencias las hemos ido conociendo y sin duda, es una gran amenaza sobre la permanencia, sostenibilidad y futura subsistencia de la vida animal y vegetal y para la conservación del Homo sapiens.

Con dedicar una parte del presupuesto que usan los países del mundo para espionaje y comprar armamentos (10% del PIB mundial), a recuperar la mayor cantidad de masa boscosa del planeta, estuviéramos en el camino hacia el control del calentamiento global y hacia un verdadero esfuerzo por lograr revertir los efectos de las altas temperaturas registradas como record en gran parte del mundo y giraríamos hacia una acción de verdadero valor para la vida humana, lo que representaría el cumplimiento de gran parte de los objetivos del acuerdo de Paris.

La vida de todos en el planeta depende de que los países del mundo se pongan a una y dejen de tirarse de cabeza a la piscina vacía que, significa seguir el consumismo indiscriminado de recursos naturales, desforestar nuestros bosques para adquirir dineros que sustenten el llamado estilo de vida, contaminar e intoxicar la atmósfera, los suelos, las aguas subterráneas; hacer transformaciones genéticas a vegetales y animales, uso sin control de sustancias químicas en la agropecuaria del mundo, otros.

De la batalla en contra del calentamiento global y sus consecuentes efectos en el planeta, dependerá la vida de todos.

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